¿El pez grande se come al pez chico?

Una vez más, desde el poder, están intentando emplear todas las herramientas para atraer apoyos a la construcción de un pantano. El sistema repite el formato. Se “crean” necesidades en ciudades y pueblos importantes. Agua de calidad para boca, evitar grandes inundaciones, mejorar el regadío, … Pero siempre donde el número de habitantes es alto y en perjuicio de los pequeños pueblos donde ya la supervivencia es cada vez más complicada.
Al pueblo pequeño se le pide solidaridad al grande. ¿Cómo puede permitir un pueblo del pirineo que en Zaragoza beban agua en pésimo estado? ¿Y en Cinco Villas que no puedan regar sus campos por el empecinamiento de los pequeños pueblos del Viejo Aragón? ¿Y las gentes de Lechago encerrinandose en no ceder su agua a los bilbilitanos?

Ahora le toca a las aguavivanas y los aguavivanos. Un hermoso pueblo que nunca ha dado la espalda a su río, el Bergantes. Desde las altas esferas políticas, y vete tú a saber desde donde más, se insiste en la necesidad de un embalse de laminación en Aguaviva que evite catástrofes en Alcañiz o Calanda. Se recuerda el estado del pantano de Calanda y, lejos de repararlo, se quiere hacer otro. Más tierras inundadas, más paisaje destrozado, y eso sí que supone una catástrofe para el Bajo Aragón. ¿Más intento de perjudicar al pequeño, utilizando al grande para beneficio de no se sabe quién?
José María Fuster, Senador del PAR, justifica su construcción por imprescindible y fundamental para evitar riesgos para las personas y las instalaciones. Mientras tanto abandonan las riberas de la mayoría de los ríos, limpian y cortan vegetación donde no hay que hacerlo, no retiran basura o permiten vertidos que no deberían permitir. El señor Fuster añade, además, que quienes nos posicionamos en contra no conocemos el territorio. Celebro que este señor lo conozca bien, que visite cada pueblo, el patrimonio natural. Confieso que yo también lo conozco, no como político con cargo institucional, sino como persona enamorada de nuestros montes, de nuestros pueblos, de nuestro patrimonio histórico, cultural y natural. Ojalá el señor Fuster tenga, al menos, el 50% del sentimiento que yo tengo hacia este territorio, a nuestras comarcas, aunque, creo, que si lo tuviera no pensaría tanto en destruir para construir, sino en construir sin destruir. Complicado ¿verdad? Pues para eso deberían/deberíamos estar en política.
Atrás queda el día que, paseando en zodiac, durante ese año perdido que llamaban mili, nos cruzamos con la torre de la iglesia de Faió/Fayón. Atrás queda una pesadilla que tuve en mi adolescencia en el que mi casa, mientras yo dormía, se iba inundando por la construcción de un pantano. Por fortuna era sólo un mal sueño. Ojalá también en Aguaviva se quede en un mal sueño, que se oiga la voz de sus gentes, esa voz alta y clara que dice EL BERGANTES NO SE TOCA. Deseo de todo corazón que el pez grande no se coma al pez chico.

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2 respuestas a “¿El pez grande se come al pez chico?

  1. Felicidades y gracias por le apoyo que nos estas dando, en tus palabras se aprecia tu sensibilidad y querencia por tu tierra, sus gentes y sus paisajes. Creo que todos tenemos el deber de luchar porque esta tierra en la que vivimos siga viva y la obligación de permitir que nuestros hijos puedan conocer la naturaleza, los ríos vivos, los animales salvajes sin necesidad de visitar museos o documentales sino paseando por espacios cercanos o lejanos pero respetados.

    De nuevo gracias por todo.
    Pilar Martí

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